martes, 28 de enero de 2025

PODCAST

Con cariño, para Vilma Naranjo y Jorge Olivares

Un olor penetrante a gas natural solía invadir los pasillos del edificio durante varios días. Entre todos los vecinos, revisábamos las tuberías y los tanques para descartar alguna fuga. Todo parecía estar en orden. Después de un tiempo, el olor se iba, pero siempre regresaba. Por lo general, yo me daba cuenta primero que todos. Desde la ventana de la cocina, cuando me ponía a lavar los trastes mientras escuchaba mi podcast favorito, llegaba el tufazo a gas.

A decir verdad, disfruto mucho de hacer mis actividades mientras tengo sonido de fondo. Soy un sujeto tranquilo y sensible, pero escuchar a expertos discutir casos de asesinos en serie es casi relajante para mí. Durante un buen tiempo, me enamoré del podcast donde un médico forense discutía sobre estos temas con una agradable anfitriona, que, curiosamente, era mi vecina de a lado. Jamás crucé palabra con ella mientras vivió en mi edificio, pero me imagino que estaba enterada de mi fascinación al podcast. En ocasiones, pasaba por afuera de mi departamento cuando yo lavaba los trastes con su programa de fondo, y era sencillo escuchar lo que ocurría dentro de mi casa.

En ocasiones, cuando la anfitriona hacía preguntas, el doctor se guardaba la respuesta, pues “podría dar ideas a la gente equivocada”. Esto siempre me dejaba con la ávida curiosidad de saber lo que pudo haber explicado. Después de tiempo supe que aquellos temas sensibles, el doctor los discutía a solas con la anfitriona. En un programa, mencionó que el olor a putrefacción del cuerpo humano se solía confundir con el del gas natural. Algo hizo click dentro de mí. Hice una denuncia anónima, y a los pocos días, todos en el edificio nos enteramos del origen del misterioso olor en mi edificio al ver las patrullas y camionetas del servicio forense afuera. Sacaron bolsas y bolsas de cadáveres de la casa de mi vecina.

Me quedé triste porque, naturalmente, los podcasts de este canal dejaron de transmitirse, y tiempo después YouTube tumbó el canal. Lo último que supe del apasionado médico, fue que se deslindó públicamente de las acciones de la anfitriona. En definitiva, hay que cuidar que la información no llegue a la gente equivocada.


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